Evangelismo
Introducción:
Hagámonos unas preguntas: ¿Quién conoce la manera más efectiva de ganar almas?, ¿Quién es estableció las “normas y principios” para alcanzar a los perdidos?, ¿Quién reveló que el ser humano está perdido y alejado de la presencia de Dios por causa del pecado?
Solo una persona, Jesucristo, quien escogió a doce personas con criterios diversos para hacer de ellos “un equipo apostólico” a quienes “instruyó y capacitó” y además dio un mandato diciendo:
“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, ...”
Dios necesita gente bien equipada y entendida, pues forma parte de un equipo requiere pensar como equipo pues, aunque no tengas ese don tienes el mandato de “id, y haced discípulos a todas las naciones...”, pues el Evangelismo es un mandamiento y un don dado por Dios a todos los creyentes.
Ahora, ¿Cómo ser un buen evangelista? Jesucristo fue quien “estableció” no solo los principios espirituales para “alcanzar a los perdidos”, sino las bases para “entrenar” y “hacer” nuevos discípulos y dejó el evangelio como el mensaje que debe ser predicado porque “Uno es el que siembra, y otro es el que siega” (Juan 4:37).
“Después subió al monte, y llamó a sí a los que él quiso; y vinieron a él. Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar, y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios”. Marcos 3:13-15 (RVR60)
Primeramente, “llamó a sí a los que él quiso; y vinieron a él”, pues La Gran Comisión es un mandato de alcance global, algo que distinguió a la iglesia primitiva fue la “visión apostólica” de La Gran comisión. A partir de ahí se desarrollaron las primeras estrategias evangelísticas para alcanzar a los perdidos y entrenar apostólicamente una “nueva generaciónde evangelizadores” con la visión de naciones.
Lo que hizo a la “iglesia primitiva” a ser efectiva, fue comprender que la “visión apostólica” de la Gran Comisión era un mandato especifico, primeramente “Ganar” y luego, “hacer discípulos”.
Hudson Taylor (1832- 1905) advirtió:
“La Gran Comisión no es una opción a considerar; es un mandato a obedecer”
La Gran Comisión no es una “finalidad” en sí misma, sino un “medio” para alcanzar un fin; “ganar almas para Cristo”, Jesús llamó a los que Él “quiso; y vinieron a él”.
La evangelización permite “involucrarse” en el Plan de Dios para alcanzar a los perdidos, lo cual ha sido “determinado” desde la eternidad por el Hijo de Dios, Lucas 19:10 advierte que “Jesús vino a buscar y a salvar lo que se había perdido”.
Ahora, Jesús no llamo a doce solo para que “estuviesen con Él”, sino para “enviarlos a predicar”, a “ejercer” autoridad para “sanar y expulsar demonios” pues ser escogido y ser enviado no implica ser más importante que “el mensaje” que debe ser entregado.
Algo importante: La autoridad en el “Reino” es diferente a la autoridad en el “mundo”, Jesús dijo a sus discípulos:
“he aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas”. Mateo 10:16 (RVR60)
“Yo os envío”, La autoridad espiritual no es algo que nace en nosotros, sino que es “delegada” por Jesús quien advierte: “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra...” (Mateo 28:18).
A los que quiso “llamó” y todos “vinieron a él” La estrategia de Dios no ha cambiado, Jesús reunido con sus discípulos reveló un principio poderoso, “Como me envió el Padre, así también yo os envío” (Juan 20:21) y siglos más tarde aun Jesús sigue enviando a sus discípulos con un propósito, “enviarlos a predicar”.
Doce hombres comunes acudieron al llamado y después de ser discipulados por Jesús, recibieron el mandato de la Gran Comisión y como resultado millones de seres humanos han sido salvos y constituyen como Su Iglesia.
La gran realidad del evangelio
El poder del evangelio radica en las realidades eternas de las enseñanzas de Jesús, quien reveló que el hombre era “pecador” y enseñó que la humanidad estaba “destituida” de la Gloria de Dios.
Jesús no solo habló de “salvación”, sino de “condenación” diciendo: El que creyere y fuere bautizado, será salvo; más el que no creyere, será condenado (Marcos 16:16), y señaló la necesidad de “arrepentimiento” y recibir el regalo de “vida eterna”.
“No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto...”. Juan 15:16 (RVR60)
La palabra “evangelio” quiere decir “buenas nuevas” y Jesús advirtió: ¿De qué sirve ganar el mundo entero si se pierde la vida? (Mateo 16:26) pues existe un elemento poderoso que conlleva condenación y Jesús lo denunció:
“Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas”. Juan 3:19 (RVR60)
“Amaron más las tinieblas que la luz”, sin embargo, la única salida es el mensaje del evangelio, La Biblia advierte que por las “obras de la ley ningún ser humano será justificado” (Romanos 3:20).
Jesús diseñó como alcanzar a los perdidos, el problema es que muchos no han entendido que es el evangelizar, Evangelizar, es llevar, el mensaje más “inclusivo” que hay para ser trasmitido a una humanidad espiritualmente “muerta”.
La formación y capacitación apostólica es un “mandato universal”.
Jesús no solo “modeló” la figura del discípulo, también estableció la visión apostólica, “Id, y haced discípulos...” y es La iglesia la que tiene la enorme responsabilidad de “alcanzar” a los perdidos con el mensaje de salvación del evangelio, Jesús advirtió diciendo: ¡Miren! Yo los envío a ustedes como ovejas en medio de lobos (Mateo 10:16).
Espiritualmente hablando, El Evangelio no es un mensaje “filosófico, ni religioso” sino una “verdad fundamental” del “amor de Dios”.
















































