Tema: Nacer de nuevo o un nuevo nacimiento
Texto bíblico: Juan 3:3-4
Introducción:
Génesis 1:26 dice: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza”, la creación del ser humano inicia una etapa gloriosa de La Obra creativa donde Dios no solo tomó polvo de la tierra para darle forma, sino que “sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente” (Genesis 2:7).
El soplo Divino no solo dio vida, sino que hizo del hombre un ser único en “esencia y naturaleza” con cualidades “morales y espirituales” inherentes a esta imagen y, de hecho, Salmos 104 y Apocalipsis 15:3 glorifican al Creador cuando dicen: “Cuán maravillosas son tus obras...”.
Dios no solo “Formó”, sino que dio al hombre “un espíritu”, capacidad para gobernar sobre lo creado y el mandato de “Fructificad y multiplicaos”, siendo la “gestación y el nacimiento de un nuevo ser” la manera natural de cumplir esta orden. Aunque el hombre tenía plena facultad de comunicarse y tener comunión con Dios, fracasó en cumplir aquello para lo cual fue creado, y al desobedecer introdujo el pecado al mundo y “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23).
La Biblia enseña que a pesar de que el hombre pecó, sigue siendo la pieza fundamental para el establecimiento del reino de Dios en la tierra, por lo cual Dios advirtió: “pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar” (Génesis 3:15)
La trasgresión de los primeros padres (Adán y Eva) dio a luz al pecado y trascendió a sus descendientes, debido a la concepción, y, por ende, todo nacimiento se efectúa a partir de un germen de vida (Zera) el cual determina no solo la naturaleza del ser engendrado, sino que además incluye “Tiempo de nacer, y tiempo de morir” señalando la finitud de la vida humana (Eclesiastés 3:2).
Un día vino a Jesús un maestro de los fariseos llamado Nicodemo con algunas interrogantes ante lo cual Jesús le reveló algo poderoso respecto a la vida humana y utilizando la figura del nacimiento señaló:
Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Juan 3:3-4 (RV60)
El que no “naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios”, no es una opción, es un principio. “Nacer de nuevo o un nuevo nacimiento”. No se trata de un juego de palabras sino una realidad espiritual, el nuevo nacimiento permite que las cosas gloriosas que Dios determinó para que el hombre pueda ser manifestadas, Nicodemo dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?, todo nacimiento representa algo glorioso diseñado por Dios solo para el ser humano.
El ser humano experimenta dos nacimientos. Una cosa es el “nacimiento natural” y otra el “nacimiento espiritual” y, debido a su inclinación natural hacia el pecado el nacimiento “natural” no asegura la entrada al reino de Dios pues “todos están muertos en transgresiones y pecados” (Efesios 2:1), Jesús advierte a Nicodemo acerca de esta realidad espiritual diciendo. “Lo que es “nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es”. Juan 3:6 (RV60)
Existe un antagonismo entre la “vieja y la nueva naturaleza”, entre, “la carne y el espíritu” por lo cual Jesus enfatizó la gran realidad espiritual, el que no “naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”. Gálatas 5:17 enseña que el “deseo de la carne es contra el Espíritu”. El ser humano puede no solo experimentar el nacimiento natural sino también el de índole espiritual, Jesús advirtió a Nicodemo, es necesario nacer de nuevo, es necesario nacer “de lo alto” o “nacer de arriba”.
El nuevo nacimiento involucra arrepentimiento y regeneración. “Arrepentimiento y regeneración” son conceptos teológicos centrales del cristianismo, el arrepentimiento, involucra un cambio de mentalidad y volverse a Dios mientras que regeneración, implica un cambio operado por el Espíritu donde la imagen de Cristo es renovada.
Existe una disyuntiva; “ver” o “entrar en” el reino de Dios; La trasgresión de Adán trajo separación y muerte por lo cual “el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:10).
La escritura revela las consecuencias de la trasgresión de Adán: “Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz”. Romanos 8:6 (RV60)
Sin embargo, el “nuevo nacimiento” es una “obra de Dios” y un acto Divino. El pecado, la gran realidad del ser humano:
Etimológicamente, la palabra pecado es, “errar el blanco” y bíblicamente, es, ante todo, “transgresión” de la ley divina y no es solo un acto externo, sino una actitud interior de desobediencia y rebelión. “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron”. Romanos 5:12 (RV60)La Biblia revela que Adán pecó y su transgresión sumió a la humanidad en el pecado, pero no dice que él (Adán), fuese el origen del pecado, aunque su trasgresión trajo terribles consecuencias a la humanidad.
El renacimiento es sobrenatural e implica una relación inmediata con Cristo y nos hace participar de la “naturaleza divina del carácter de Cristo” y del fruto del Espíritu. “Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; más ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu”. Juan 3:6-8 (RV60)
La Biblia enseña que Adán representaba a toda la humanidad y cuando pecó, también en él “todos pecaron”, por tanto “todos”, la Humanidad, está “destituida de la gloria de Dios”.
El apóstol Pablo lo representa el nuevo nacimiento de la siguiente manera:
“De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”. 2° Corintios 5:17 (RV60)
Pablo revela un principio, “de modo que”, no se puede ser una nueva criatura si no se ha nacido de nuevo; si no experimenta un segundo nacimiento, el “nacer de nuevo” es “celestial, espiritual y santo”, representa que las cosas viejas murieron, fueron clavadas en la cruz con nuestra naturaleza pecaminosa.
Jesús dijo a Nicodemo: “Os es necesario nacer de nuevo”, por una simple razón el que no “naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios” pues una cosa es la “naturaleza humana” y otra la “espiritual”.
En la práctica, el nacimiento físico nos equipa para la tierra, mientras que el nuevo nacimiento, el espiritual, nos prepara para el cielo, por esta razón Jesús señaló a Nicodemo: el que no “naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios”.
1° Corintios 15:50 dice: “...que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios...”.
El nuevo nacimiento trae la manifestación. Existe una realidad lo que es “nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es”, aunque por la trasgresión de Adán “todos están muertos en transgresiones y pecados” (Efesios 2:1), la escritura revela algo glorioso:
“aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús”. Efesios 2:5-6 (RV60)
Pablo, advierte que el nuevo nacimiento o nacer de nuevo es parte de la regeneración, depende de la “gracia y el poder de Dios”, y donde la vieja vida sin Cristo (vieja naturaleza) o las “cosas viejas” son una “realidad ya concluida”.
David exclamo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, Y el hijo del hombre, ¿para qué lo visites? (Salmos 8:4), e Isaías 43:7 revela el propósito de la creación del hombre: “para gloria mía los he creado, los formé y los hice”, de hecho, el apóstol Pablo señala:
“Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante”. 1° Corintios 15:45 (RV60)
Una cosa es la “naturaleza humana” y otra la “espiritual”, Pablo añade, “El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo” (1° Corintios 15:47).
Adán fue el primero de la raza humana y Cristo es el primero de aquellos que serán resucitados para vida eterna, en su resurrección se hizo “Espíritu vivificante” para regenerarnos, Pablo advierte: “la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios...” (1° Corintios 15:50). El “nuevo nacimiento” nos introduce a la “nueva vida en Cristo” El texto señala: “si alguno está en Cristo, nueva criatura es”, la pregunta sería: ¿Nacer de nuevo o un nuevo nacimiento? El nuevo nacimiento (nacer de nuevo), a diferencia del nacimiento natural, es un acto soberano de Dios al transmitir vida divina a los hombres, Nicodemo pregunto:
¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Juan 3:4 (RV60)
El nacimiento natural trae consigo la naturaleza caída de Adán, por tal razón el nacimiento de Jesús, fue una obra sobrenatural donde el “Espíritu Santo y el poder del Altísimo” hicieron posible su nacimiento virginal. Ahora, ¿porque debemos nacer de nuevo?
El nuevo nacimiento es Per Ce, la continuación del proceso que el Padre inició en la eternidad pasada en Cristo, pero cuando Adán y Eva desobedecieron, el pecado introdujo la muerte al mundo por lo cual Dios buscó restaurar su diseño original. Efesios 2:10 revela algo poderoso:
“Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” Efesios 2:10 (RV60)
La Biblia revela que, desde el principio de los tiempos, Dios trazó un diseño perfecto para la humanidad, un plan con un propósito eterno: la “redención a través de Jesucristo” por eso fuimos “creados en Cristo”. 1° Pedro 1:23 revela algo poderoso: “Pues han nacido de nuevo, no de una simiente corruptible, sino de una que es incorruptible”; fuimos creados para “reflejar a Cristo” y, además, ser “predestinados” para ser “adoptados” hijos suyos por medio de “Jesucristo”, según el puro afecto de su voluntad (Efesios 1:5). Diseño profético del nuevo nacimiento.
A diferencia del nacimiento natural, el nuevo nacimiento es una figura profética que muestra el Diseño Profético original de Dios para el ser humano, el cual permitirá manifestar, la nueva naturaleza, la parte inmaterial de un “nuevo hombre”.
La palabra de Dios enseña que el ser humano es incapaz para “ver” o “entrar en” el reino de Dios, requiere Fe, y ésta solo viene por “el oír, y el oír, por la palabra de Dios” (Romanos 10:17), la cual traerá convicción de pecado y llevará a tomar una decisión personal por Cristo.
Pablo advierte que la caída del primer Adán lo llevó a ser parte de una “naturaleza moribunda” pero Dios nos hace partícipes para una “herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible” en Cristo. “Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero”. 1° Pedro 1:3-5 (RV60)
El apóstol Pablo, en Colosenses 1:13 declara: “Nos ha librado de la potestad de las tinieblas y trasladado al reino de su amado Hijo” lo cual evidencia que el plan de Dios para redimir a su creación estuvo presente desde el principio. Pablo suscribe esta verdad diciendo, “la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios” (1° Corintios 15:50), Jesús enfatizó a Nicodemo la importancia del nacimiento espiritual, mas no del “nacimiento físico”. “Él nos salvó, no sobre la base de las obras que hemos hecho en justicia, sino según Su misericordia, lavando la regeneración y renovando por el Espíritu Santo”. Tito 3:5 (RV60)
Todo nacimiento necesita un vientre, lo “natural” responde a lo “espiritual”, el hombre fue creado con una “naturaleza espiritual” y otra “física”, y para nacer de nuevo necesita la fe en Jesucristo, porque el nuevo nacimiento ocurre no como consecuencia de buenas obras sino por gracia, por una obra Divina del Espíritu Santo. Jesús fue claro: lo que es “nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es”. Amén.








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